¿Qué ha hecho que La avenida haya durado tantos años?
Félix García y su hermana Rosa llevan más de 50 años detrás de la empresa que les dio la vida. Cuando ambos terminaron los estudios y se vieron en un mundo sin apenas entradas hacia ningún trabajo que les llamase la atención tuvieron la idea de alquilar un local y comenzar con el negocio de La avenida un bar en el barrio de Vallecas.
La avenida comenzó siendo un negocio familiar pequeño, los hermanos intentaban poner todas sus energías en ser algo por lo que la gente acudiera a su bar y no a otros. Comenzaron a crear menús con precios bajos hasta el día de hoy, que es uno de los bares más recurridos del paseo.
El local sigue siendo el mismo después de 50 años hasta hace relativamente poco que decidieron hacer una reforma. Cuando entras se nota que es un bar antiguo, por como mantiene esa esencia. Una barra en forma de óvalo y mesas a su alrededor, cuando comenzaron no tenían el presupuesto ni la idea de hacer terraza porque no sabían cuánto éxito iban a tener, hasta el día de hoy que una gran parte del paseo es suya.
Otra de las claves del éxito es la cercanía de los dueños hacia su público. Al llevar tantos años allí, la gente les conoce y conocen su bar. Conocen como trabajan, lo rápidos y atentos que son.
“Conocemos a la gran mayoría de personas que pasan por aquí porque muchas de ellas son de las que repiten. Vienen a desayunar, vienen a comer… hablas con ellos y te quedas con sus caras. Es lo mejor del negocio, saber que hay gente que te tiene en mente porque les gusta lo que hay.” Nos cuenta Félix.
Los empleados han sido prácticamente todos de la familia, en un principio eran sus hijos que duraron allí años y años hasta el día de hoy que solo siguen dos de ellos. Antiguamente no contrataban a personas que no pertenecieran a la familia y eso formaba parte de la esencia pero hoy en día hay trabajadores ajenos a ellos.
Al no poder mantener a su familia, los hermanos García decidieron meter a otra familia en el negocio que sí trabajasen allí. Con lo cual se encuentran dos grupos en un mismo espacio que ofrecen diferentes cosas a los clientes, desde recetas que solo comes allí hasta productos novedosos.
Por parte de la otra familia que trabaja, la cocinera lleva allí más de 20 años cocinando para aquellos que les visitan. Pocas veces verás a otras personas en su puesto porque otra de las cinceladas de La avenida es que siempre son los mismos.
“Carmen lleva tanto tiempo trabajando aquí que no sabría decirte cuánto. Sólo sé que hay gente que viene específicamente por sus hamburguesas, por ejemplo, o por su ensaladilla rusa. Es muy buena y cuando alguien es bueno se nota.” Explica García.
En un barrio como Vallecas, obrero y familiar es muy fácil mantener estas empresas y negocios. La gente mayor habla de La avenida y hace que otras personas la visiten.
Felix García desde que comenzó se ha dedicado plenamente a su oficio, a su hermana, Rosa, se la ve menos y decidió seguir un camino más diferente a La avenida. Félix todos los días visita su bar y, antes, trabajaba allí; ayudaba a hacer los menús a la cocinera y a los empleados pero hoy en día, por la edad, ya no lo hace tanto, pero sigue visitando el lugar que le cambió la vida.
Los beneficios dependen mucho de la semana y del mes. Cuando más dinero pierden son las fechas en las que la gente de Vallecas sale (puentes, vacaciones), porque son ellos los que más consumen porque lo conocen.
Al ser un espacio amplio y llamativo es fácil que acudan otras personas que no son del barrio si lo visitan. El rojo capta la atención de los clientes y la forma que tienen de dirigirse a ellos, con carteles graciosos y como ya hemos dicho, precios muy asequibles.
Los fines de semanas es complicado encontrar sitio en las comidas en La avenida por toda la repercusión que tienen a ésta hora. La variedad de tapas, los menús, las ofertas por menú y los precios hacen que cada día esté más lleno y con más clientela.
Las cenas y las noches de invierno La avenida acoge a menos gente, es más fácil encontrar sitio también por el frío. Dentro tienen pocas mesas y se llenan muy rápido, con lo cual, el tapado de fuera es lo único que le queda a la gente.
Pero las noches de verano son muy diferentes ya que al estar en medio del paseo, al lado de la fuente y con muchas mesas fuera es el espacio que busca la gente. Siempre que vayas vas a encontrar a gente allí.
Las empresas familiares se tratan de eso, de mejorar con el tiempo e ir acumulando clientela que también vaya hablando bien de tu negocio. Si tratas bien a las personas y ofrecer productos de buena calidad a buen precio la gente hablará de tu bar y querrán visitarlo.
El tiempo que llevan allí hace que sepan como tratar a su clientela y qué ofrecerles: En el frío ofertas de churros con chocolate a tutiplén con carteles grandes que te verifican que sí hay, en el calor refrescos y helados fresquitos para aquellos que quieran etc. Saben siempre qué quiere la gente y lo consiguen a la perfección.
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